viernes, 6 de julio de 2012

Invasión Z (Capítulo 5)

Era una mujer de unos treinta y pocos años, pese a vivir en un pueblo pequeño no la había visto en mi vida, estaba en el suelo, boca abajo, justo como había caído, pataleaba lentamente e intentaba avanzar arrastrándose con los brazos, pero no se movía ni un centímetro, no había que ser Einstein para saber que se había roto varios huesos en la caída, de repente, cuando me agachaba para intentar ayudarla… 

…………..plaaaaackkk…………..


….. un tipo había caído literalmente de cabeza desde la misma ventana, y sin que me diera tiempo a analizar la situación, dos más cayeron justo encima, mientras que el primero había sido decapitado como consecuencia del impacto, los otros dos se levantaron como si nada…. no sabía si disparar, echar a correr o las dos cosas, en todas las películas que había visto había diferentes tipos de “zombies”, algunos esprintaban, otros eran realmente lentos….. pero que coño estaba pensando, eso es ficción, como no reaccione comprobaré con mis propias carnes lo que son capaces de hacer… 

Desenfundé la pistola, dí dos pasos hacia atrás mientras apuntaba al que más cerca estaba, un chico de unos 15 años, el otro bicho era una mujer de unos 50, se acercan…. 

….-una buena noticia, parece que no corren, se desplazan rápido pero sin llegar a correr.- pienso. 

….miro de reojo a la mujer que sigue intentando desplazarse sin éxito, me quedan dos balas, “ellos” son dos, ¿vale la pena malgastar las balas para intentar salvar a alguien que ya de por si está casi muerta, o es mejor guardar provisiones para cuando sean realmente necesarias?, duda existencial al canto, la moral intentaba tomar el control de mi cuerpo pero mi instinto de supervivencia venció, y mientras corría calle abajo podía escuchar el desgarro de la carne, y los gritos lastimeros de la mujer. 

Siempre sin mirar atrás, seguía avanzando, esta vez con menos cuidado y sin prestar tanta atención a mis pisadas, a los gritos, a las sirenas y a las puertas de las casas, mientras intentaba convencerme a mí mismo de que lo que antes conocíamos como moral ahora ya no valía para nada, esto se regía por nuevas reglas donde el más fuerte, inteligente y precavido sobrevive…. 

………-para qué mierda iba a gastar las balas, si aunque hubiera matado a esos dos, ella moriría igualmente, no va a venir ninguna ambulancia a por ella- me repetía una y otra vez, intentando convencerme aunque sabía que esa escena quedaría grabada en mi memoria el resto de mi vida…… 

Seguía avanzando hacia el interior del pueblo, los ruidos y gritos cada vez eran más escandalosos… prioridades, lo primero era llegar a casa, así que mejor dar un rodeo que pasar por donde estaba toda la trifulca, giré por la calle de la izquierda y consideré suficiente rodear 2 manzanas de edificios, al entrar en la calle se me vinieron a la mente antiguos recuerdos…… 

……… -cuantas veces había pasado por aquí con los amigos del barrio tocando los timbres de los vecinos-……. Pensaba mientras recomponía con mi mente aquellos momentos, es increíble la de tonterías que se te vienen a la mente en momentos de alta tensión, cuando de repente, de una de las casas se escuchó un gruñido, 

-mierda, desde que huí de aquel edificio he tenido poco cuidado, he hecho lo que en un principio dije que no debía hacer, avanzar a lo loco,- Recapitulaba mientras me lamentaba… 

Ahora es cuando escuchaba mis propios pasos y las esposas que llevaba en el cinturón chocar con ellas mismas una y otra vez, en seguida paré, pero ya era tarde, de la casa salieron dos ‘tíos, capullos, zombies’…. no sabía como llamarlos pero ya habría tiempo de pararse a pensar en nombrecitos, ahora no tocaba otra cosa que aceptar el error cometido y volver a correr. 

Cuanto más avanzaba, superando casas, más ‘caníbales’ se unían a la persecución, no me recreé en contarlos, pero si que de vez en cuando miraba hacía atrás para comprobar si los alejaba y sabía que ya iban más de diez… llegué hasta la puerta del ‘Bar de copas Capitel’, que está justo a una manzana de mi casa, me incliné con las manos en las rodillas y me quité el capuchón, no podía más, estaba sudando como un gorrino pese al frío y el viento que hacía, eran las 4 de la tarde, llevaba desde las 7 de la mañana levantado, sin comer, y encima había estado haciendo ejercicio a primera hora… 

-su puta madre-, pensaba sin referirme a nadie en concreto. 

………..se me salía el corazón por la boca y el tendón parecía que iba a estallar, hacía más de un año que no corría de esta forma y lógicamente aún no estaba preparado, cuando de repente, escuché gruñidos cercanos que provenían de la calle siguiente, la que llevaba hasta mi casa, tenía que hacer un pequeño esfuerzo, me acerqué sigilosamente apoyado en la pared para ver que es lo que había a la vuelta de la esquina, eché un vistazo estirando el cuello…. 

-!!Me cago en la puta!!- susurré mientras lo gritaba por dentro.- 

La calle estaba completamente llena de ‘zombies’ y avanzaban hacía mi posición… sin más tiempo que perder, me di la vuelta por donde había venido, y a lo lejos de la calle se acercaban los ya más de veinte de mis antiguos perseguidores… dos balas en la pistola, una porra y unas esposas… solo dos caminos, los dos están sellados, podría acabar con los dos primeros, incluso con suerte con el tercero y el cuarto a base de golpes de porra, pero eran demasiados y yo no estaba para ningún esfuerzo más, solo quedaba una opción, el bar. 



En otras circunstancias no entraría ahí por nada del mundo, ni siquiera antes de que saltara todo esto por los aires. Era el típico antro de mala muerte, oscuro, de esos subterráneos, que nada más entrar por la puerta hay que bajar largas y profundas escaleras, por todos era sabido que ahí se reunía lo peor del pueblo… pero no estaba ahora para caprichos, así que abrí la puerta, la oscuridad que acompañaba las escaleras era extrema, desenfundé la pistola, entré y cerré el cerrojo por dentro, más tarde caí en que si estuviera cerrado antes ya estaría muerto… La oscuridad era absoluta, el silencio preocupante, cada escalón que bajaba suponía acercarme un poco más a lo desconocido y a una posible muerte, ¿pero que iba a hacer, sentarme ahí a esperar morir de hambre?, 
los tipos de fuera empezaron a aporrear la puerta, ya no había vuelta atrás, solo quedaba huir hacia delante………. 


CONTINUARÁ

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