miércoles, 27 de junio de 2012

Invasión Z (Capítulo 2)



Desperté ante el fuerte viento frío que me golpeaba, miré el reloj y marcaba la 1:30, era momento de volver, ya que para llegar a casa andando solía tardar media hora, tranquilamente me quité la ropa corta de deporte que llevaba y la escondí debajo de los libros mientras me ponía la ropa larga, cerré la mochila, me la puse en la espalda y me dispuse a volver a casa, cuando iba a medio camino observé a lo lejos un coche que venía levantando mucha polvareda a su paso........ 

............ por un camino secundario, estrecho, de tierra, que estaba rodeado por grandes hileras de huertos y plantaciones aislados por vallas de alrededor de dos metros, donde posiblemente la velocidad permitida fuera de 20 km/h, el coche venía como poco a 80 km/h........ 

Mientras tarareaba una de las canciones, esperaba que aminorara la marcha, pero cada segundo que pasaba el coche iba incluso más deprisa, levanté los dos brazos haciendo señales por si no me había visto ya que no cabíamos los dos, un segundo me bastó para darme cuenta de que no iba a parar y tan rápido como pude salte hacía mi derecha agarrándome a la valla mientras el coche pasaba rozándome, no llegué a ver con claridad quien era el conductor pero eso no me frenó para nombrar a su familia, madre y difuntos entre mis reiterados insultos



El salto había hecho que los auriculares se me salieran de los oídos y me había arrancado la mochila de las asas, es decir, me quedé con las asas puestas mientras la mochila se quedó enganchada en el coche......... 

                             ...............!perfecto!, donde llevaba la ropa, las zapatillas de correr, el móvil, la cartera....... 

                                           ....................a medida que se alejaba aquel coche con su ruido estruendoso y me quedaba con su matrícula, empecé a oír sirenas de ambulancia y policía que provenían desde el lado opuesto, ¡diablos!, se escuchaban gritos entre medias de las sirenas, ¿que podría estar pasando?, esto es un pueblo donde lo más raro que pasa es que un vecino esté molestando a otro con una obra... 

Mi curiosidad y extrañeza me hizo salir corriendo hacia el pueblo, aunque cojeando, con el salto hacia la valla me había hecho daño en el tendón...... "lo asumí" entre más insultos como un contratiempo en un mal momento y seguí acercándome mientras los gritos se hacían más evidentes, pero había algo en el ambiente que no era normal, el cielo estaba nublado, el viento soplaba a favor de donde me dirigía pero sin embargo, una gran bandada de aves volaba en dirección contraria, hacia el bosque. 5 minutos después llegué a la carretera principal, donde no pasaba ni un solo coche, cuando es una carretera muy transitada, pensé que los bomberos o la policía habrían cortado la carretera más abajo por algún accidente o incendio, no le dí más importancia y seguí mi camino. 

Nada más entrar al pueblo, doblo una esquina y me encuentro a un policía apuntando directamente a un tipo, ¡coño!, en mi vida había visto una situación igual, esto no son las calles de Chicaco o Boston donde cada 5 minutos un policía le pone la rodilla en la cabeza a alguien, de repente, el tipo apuntado avanza hacia el policía y para mi sorpresa le dispara hasta tres veces haciéndole caer como un plomo hacía atrás, el corazón me late a mil por hora, y tras los 10 segundos de pausa me acerco hacia él gritando: 

-Cabrón, te he visto, estaba desarmado y le has disparado a bocajarro, lo contaré todo.- 

El policía, sin quitar el dedo del gatillo ya que seguía apuntándole, se volvió hacia mí lentamente sin bajar el arma y me apunta directamente a la cabeza, inmediatamente paro de acercarme y levanto las manos mientras pienso: 

–¿seré Gilipollas, como se me ocurre amenazar a un tipo armado que acaba de matar a otro? ¿Solo tendría que dispararme a mí para no tener testigos?- 
El tipo está muy nervioso, está a punto de apretar el gatillo y me grita: 

-No te muevas tío, no des ni un paso más si no quieres que te acribille, ponte de rodillas, muy bien, eso es, ahora las manos sobre la nuca, !acuéstate boca abajo en el suelo!.- 

Le obedezco sin bacilar y en solo 10 segundos estoy probando el suelo mientras le miro de reojo, el tipo se acerca y mientras sigue apuntándome me mira todo el cuerpo y me dice que me de la vuelta, no tardo ni 3 segundos, mientras le digo que se tranquilice, que no he visto una mierda, que no voy a decir nada, pero el tío de repente se exalta y dice con voz temblorosa: 

-Lo sabía, a ti también te han mordido, vuelve a ponerte boca abajo y no te muevas.- 

-Que dices tío, a mi no me ha mordido nada.- respondo incrédulo. 

-Como que no, ¿entonces por que coño estás sangrando en la mano?- Replica. 

De repente me miro, y efectivamente, tenía la mano llena de sangre, intento recapitular y me acuerdo de cuando salté a la desesperada a la valla, seguro que me rajé la mano con uno de los alambres............ 

.............!genial!, ¿que más me puede pasar?, hoy es el mejor día de mi vida......... 

Tenía un buen corte que hacía que la sangre me chorreara por el brazo hasta el codo, seguramente con la adrenalina del momento no me había dado cuenta y ahora tenía un buen problema. Intenté persuadirlo mientras me daba la vuelta para volver a enseñarle el corte: 

-Mira tío, no es ningún mordisco, me he hecho un corte en la valla cuando bajaba por el camino y …- 

No me dejó terminar la frase, ya que de una patada me volvió a colocar boca abajo, y me puso la reglamentaria en la cabeza apretando fuerte contra el suelo mientras decía: 

-No me cuentes historias capullo, no eres el primero al que me encuentro, prepárate a morir.- 

Ya no me salían ni súplicas, acababa de ver como abatía a un tipo y tenía asumido que yo era el siguiente, simplemente cerré los ojos y esperé el final…………………. 


CONTINUARÁ

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