martes, 3 de julio de 2012

Invasión Z (Capítulo 4)

Me quedé varios minutos en la misma posición, siempre me había preguntado que se sentiría al matar a alguien, en ese momento lo estaba probando, la adrenalina la tenía por las nubes, era una sensación parecida a cuando marcaba un gol o me montaba en los parques de atracciones, pero solo era parecida, ya que tenía enfrente de mi un policía con la cabeza destrozada mientras la circunferencia de sangre cada vez se hacía más amplia. 

Lentamente quité el pie de encima de su pecho y me senté en la acera, no era momento de hacerme preguntas, llorar y arrepentirme, tenía que pensar en el siguiente paso, había leído y visto casi todas las historias de zombies y catástrofes pero ahora no parecía recordar nada de ellas, intentaba calmarme mientras acompasaba la respiración, pero las sirenas de la policía y los gritos de la gente que venían del interior del pueblo retumbaban por las calles… 

Inmediatamente se me vino a la mente la imagen de mi madre, era suficiente razón para reaccionar, así que me levanté de un salto, respiré profundo y empecé a ponerme objetivos, el primero era mirar alrededor para asegurarme que no tenía a ninguno de esos seres cerca de mi, lo segundo revisar la pistola, aún me quedaban dos balas, necesitaba un sitio donde ponerla ya que no quería tomar el riesgo de que se me disparara o se me cayera llevándola en el pantalón, así que lo vi claro, cogí el cinturón del policía, y aproveché para revisar el resto de su cuerpo por si tenía algo que me hiciera falta, las botas de cuero eran mucho mejor opción que las playeras que yo llevaba, lamentablemente no portaba consigo más cargadores para la pistola, pero si que me hice con la porra y las esposas………….. 

………Me observaba a mí mismo mientras creía que ya había reunido la indumentaria adecuada para intentar llegar a casa: 


-Pantalón de chandal largo 
-Botas de cuero negras por encima del pantalón. 
-Cinturón con pistola, porra y esposas 
-Sudadera con capucha




No era ni parecido a una armadura pero me sentía más seguro con todo el cuerpo cubierto, tampoco era un armamento, pero ya era más que la gente que iría con las manos vacías y, que diablos, todavía estaba sano, no podía empezar a quejarme. Aun así, iba a ir más protegido en un coche que andando, aparte de que avanzaría más rápido, así que pensé en el coche patrulla del policía, pero no se veía ni rastro por los alrededores, aunque tampoco estaba su compañero, por lo que es probable que hubiera huido del lugar con el coche. Tocaba partir andando. 

No podía ir en plan Rambo por el medio de la calle con dos balas y una porra por lo que tenía que optar por ser sigiloso, así que intentaba no hacer ni un solo ruido, caminaba lentamente siempre con la espalda en contacto con las paredes de las casas, la mayoría estaban abiertas y no había coches aparcados en la zona, pensé que habrían huido pero eso no me impidió que fuera mirando hacia atrás cada diez segundos, se me venía la imagen del tipo mordiendo en el cuello al policía e inmediatamente saqué la pistola, así se avanzaba más fácil, seguía caminando lentamente, con todos los sentidos a full, controlando cada paso, cada vez que pasaba por delante de una puerta me quedaba apuntando varios segundos, para inmediatamente después, seguir mi camino. 



Al cruzar la calle, en el siguiente bloque de pisos, los gritos se escuchaban más cercanos, eran claramente de una mujer que se desgarraba la garganta pidiendo ayuda……. mierda, cualquiera de mi familia podría estar en la misma situación ahora mismo o peor........ pero tengo que ayudarla, me acerco trotando lentamente y apuntando hacía el lugar del que proceden los gritos, vienen de uno de los pisos superiores de el edificio, mientras me aseguro que la zona alrededor mía está despejada, me alejo para intentar averiguar de que ventana proceden los gritos…. 

-¡!Eh!! ¿Dónde estás?- De repente dejó de gritar, ahora solo se oían los golpeos en una puerta. El silencio dejó paso a un llanto desconsolado, posiblemente había estado tanto tiempo pidiendo ayuda, que ya lo veía todo perdido…. 

-Soco oo oo rroo, ayúdame por favor- me respondió segundos después entre lloros. 

-Tranquilízate, voy a ayudarte, solo dime en que piso te encuentras.- le decía intentando encontrar el tono justo de mi voz en el que pudiera comunicarme con ella y a la vez no atrajera la atención de una de esas cosas… 

-En la cuarta planta pero no puedo salir, están por todo el edificio, me metí corriendo en casa pero no pude cerrar la puerta y algunos entraron, me encerré en mi habitación…………-, dijo apurada. 

-¿no tienes otra salida?– dije sabiendo que desde esa altura no podía saltar por la ventana. 

-¡No puedo separarme de la puerta, están intentando entrar y no tengo pestillo, no se cuanto podré aguantar, tienes que ayudarme!- respondió resignada..... 

Desde luego esto era un marrón, pero tenía que hacer algo, no podía dejarla así, me asomé a la puerta del edificio, estaba cerrada y era una puerta grande de hierro, no la iba a tumbar de una patada. 

-¡La puerta de los pisos está cerrada!- Le grité. 

Tras unos segundos me respondió: -Vale, tengo la llave, voy a tirar el llavero por la ventana.- 

-Vale- Respondí segundos antes de ver salir volando el llavero por la ventana. 

No había tiempo que perder, cogí un llavero donde había hasta 6 llaves, empecé a probar con cada una, cuando de repente.................... 

.............. trooooooocckk...............



.....................algo choco desde dentro de la puerta, me alejé un metro, estaban aporreando la puerta desde dentro, pero nadie hablaba……. 

……………….mal asunto………….



………me acerque agachado y mientras que con una mano apuntaba hacia la puerta, con la otra utilizaba la porra para abrir la rejilla del buzón de la puerta, no necesité mucho tiempo para saber que allí había más de 5 personas… bueno, personas no, era evidente que ya no lo eran, no iba a entrar ahí con 2 balas en la pistola, no solo no la salvaría a ella sino que yo también moriría. Me alejé, volví a mirar a la ventana. 

-¡Eh!, ¿estás ahí?, ¿has entrado?- preguntaba confiando en que ya estuviera camino de llegar a su puerta. 

Yo permanecí callado, ¿como se le dice a alguien que va a morir, que no puedes ayudarle?, encima después de haberle creado la esperanza..... pero no tuve más remedio que armarme de valor y contárselo: -No puedo subir, hay un grupo de ellos en la entrada, ¿puedes aguantar?- 

………………………………………….



…….....silencio, no recibía respuesta, me la imaginaba con los ojos cerrados y resignada, tanta lucha no le había servido para nada, cuando de repente una mujer salta desde la ventana de la cuarta planta, sin más, sin efectos especiales, en dos segundos se había estrellado a dos metros de mi en la calzada, cayó de frente, con las manos y las piernas por delante, yo estaba completamente paralizado, estaba viva, agonizaba, gritaba y lloraba pero aún había otra sorpresa más, no sería la única que saldría por la ventana…… 


CONTINUARÁ

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