miércoles, 3 de octubre de 2012

Invasión Z (Capítulo 6)




Avanzaba por las escaleras, no veía absolutamente nada pero seguía apuntando con la pistola al frente, cada escalón que bajaba tenía la sensación de que no iba a encontrar el suelo y caería al vacío, silencio absoluto, escuchaba los latidos de mi corazón y mi propia respiración que sin éxito intentaba acompasar a cada paso, empezaba a vislumbrar algo, mis ojos se estaban haciendo a la oscuridad, un poco más abajo estaba el final de las escaleras y había una doble puerta cerrada y de la que salía un poco de luz por debajo. 

La ecuación era fácil, o había alguien o no lo había, y si había alguien, o estaba infectado o no, el problema no era ese, el problema es que si había alguien infectado me podía morder, y si había alguien no infectado me podía atacar pensando que yo era el infectado… Solo había una forma de descubrirlo, me acerqué lentamente, puse la mano en la manivela de la puerta y…………… 

…………………BBBAAAANNNNGG………………….


…………Abrí lentamente los ojos, estaba totalmente desconcertado, una luz cegadora que venía de arriba no me permitía ver donde me encontraba, ¿había muerto, este es el túnel del que habla la gente, donde coño estoy? Aparté la mirada hacia el lado y no había nada de celestial, me encontraba en un cuarto de aseo, tumbado hacía arriba con los dos brazos esposados por encima de la cabeza en el hierro del papel higiénico, cuando miré hacía abajo vi que alguien me había quitado la ropa y estaba únicamente en calzoncillos, de repente se escuchó un ruido, era la puerta del servicio, alguien entraba. 

Cerré los ojos inmediatamente, noté su presencia, se arrodilló al lado de mi, estaba desenroscando algo, de repente noté que me tocaba la cara con algo blando, pegué un grito a la vez que abrí los ojos, sentía un escozor terrible en la cara en la zona donde me había tocado, empecé a verlo todo claro, había una mujer de unos 60 años que se había echado atrás tras es grito, y que salió de la habitación a continuación, era extremadamente delgada, con un pelo muy largo, liso y que se notaba que era un rubio de bote de muy mala calidad. Instantes después volvió a abrirse la puerta esta vez de forma violenta, no era la señora del pelo frito sino un tipo de unos 40 años que sin dilación me agarró del cuello y me incorporó apoyándome en la pared. 

-Quien coño eres y que haces aquí- preguntó con pinta de tener muy poca paciencia. 

-Yo solo huía, me perseguían por la calle, me encerraron y no tuve más remedio que entrar al bar- respondí rápidamente intentando convencerle con los ojos mientras por encima de su hombro pude ver a la mujer de antes que nos observaba como el chivato de clase que avisa al profesor. 

El tipo inesperadamente me soltó, se giró hacia la mujer y le preguntó -¿Estás segura de que no le han mordido?- 

-Completamente hijo, he revisado cada centímetro de su cuerpo.- respondió la mujer. 

El tipo se volvió de nuevo hacia mí mientras rebuscaba en su bolsillo, era la llave de las esposas, mientras me soltaba y me dejaba al lado la ropa que la mujer había traído apresuradamente dijo – Siento lo de las esposas, bueno, y lo de el disparo también, entiende que pensaba que era uno de esos bichos y tenía que proteger lo que es mío.- 

-¿Disparo, me has disparado?- dije asustado mientras me soltaba las esposas y me levantaba para mirarme al espejo en busca de la herida. 

-Si, escuchamos que alguien cerro la cerradura de la puerta de arriba y bajaba lentamente, así que cuando vi la sombra a través de la puerta disparé, has tenido suerte muchacho, al atravesar la puerta, la bala perdió velocidad y solo te pasó rozando la cara, eso sí, los cristales que saltaron tras el impacto se te incrustaron por todo el cuerpo, menos mal que mi madre es buena costurera- Contaba el tipo como si estuviera describiendo la película que vio ayer mientras yo me miraba en el espejo y me cercioraba de que era cierto todo lo que me estaba contando. 

-¿Cuánto tiempo llevo inconsciente?- Pregunté mientras me vestía. 

-Uff chico, pensé que no despertarías, llevas tumbado más de un día- dijo el tipo como si se lo estuviera pasando en grande. 

-¿Podéis dejarme un momento a solas?- Pregunté mientras seguía revisando en el espejo cada uno de los cortes que tenía por todo el cuerpo. 

-Claro chaval, tómate el tiempo que necesites, nosotros estaremos fuera, mamá prepara una sopa, el chico tiene que estar hambriento.- dijo mientras cerraba la puerta. 

Poco a poco iba retornando a mi mismo, iba atando los cabos con la información que me había dado aquél tipo, estaba en el cuarto de baño del antro al que había bajado como única escapatoria y había sobrevivido de milagro, esa era mi situación, pero tenía que seguir analizando, me habían dado la ropa pero se habían llevado las esposas, la porra y la pistola, a la mujer no la había visto nunca, al tipo si lo había visto en varias ocasiones por la ventana de mi casa a altas horas de la madrugada expulsando a algún borracho del bar, era un tipo de media estatura, con la cabeza afeitada, barba muy poblada y gesto de malas pulgas, aunque el tiempo en el que había estado hablando parecía muy seguro de si mismo y ser racional, yo también habría disparado para defender lo que es mío y después me habría asegurado que no le hubiera mordido nadie. 



Cuando me eché suficiente agua en la cabeza como para espabilarme abrí la puerta del aseo y entré en el bar, había una pila de muertos en una esquina, serían unos 15, de ellos manaba un gran charco de sangre que bañaba todas las mesas y sillas que estaban volcadas en el suelo, todas menos una mesa y dos sillas que parecían impolutas, allí estaba el tipo sentado en la silla, con los pies encima de la mesa, mientras veía en la tele una película de vaqueros antigua, al fondo parecía haber movimiento en la cocina y salía humo de ella, la señora estaría haciendo la sopa, una escopeta de dos cañones se encontraba encima de la barra apuntando hacia la puerta, ya sabía a que arma había sobrevivido, y la puerta por donde había entrado tenía un agujero enorme que había sido tapado por la pizarra de escribir el menú. 

-Vaya, funciona la televisión, ¿hay conexión?- dije optimista de que todo hubiera acabado y poder verlo en las noticias. 

-Ojala muchacho, he puesto el vídeo, es mi película favorita, cuantas veces he querido ser Clint Eastwood…. las televisiones conectaron enseguida tras destaparse la epidemia de caníbales o lo que sean, pero la señal se fue una hora más tarde y no funciona ningún canal desde entonces, pero eso no fue lo peor, ya que como podrás ver, asistimos a la epidemia en directo…- Respondió mientras apagaba la televisión. 

-¿Tú solo, bueno, y tu madre habéis matado a los 15?- Pregunté sorprendido. 

-Bueno…. verás… esto no era un bar corriente… como ya te habrán contado por ahí…- dijo dubitativo aunque enseguida pareció dejar de lado las dudas y habló con franqueza. 
- Sin más tonterías, aquí el Jefe tenía un punto de venta de droga y yo era el encargado de mantener ‘la paz’ en el garito y la droga a salvo, así que cuando todo se vino abajo cogí a mi madre que es la cocinera del bar y nos encerramos en el almacén trasero, cuando salí tiempo después cuando ya no escuchaba nada a través de la puerta, me encontré toda esta carnicería, y lo siguiente que vimos fuiste tú así que creí que esos seres volvían a entrar… y ya conoces esa historia… mientras mi madre intentaba curarte y te revisaba yo amontoné todos los cadáveres y dejé una zona limpia para nosotros…- 

Me costaba asimilar tanta información de golpe e intentaba ordenar las ideas para realizar la pregunta más adecuada, el Jefe, la droga… me daba igual, lo que necesitaba era confiar en alguien y parecía que me estaba diciendo la verdad, eso explicaba porque la cerradura de la puerta de arriba estaba abierta… 

-¿Y esa escopeta?- pregunté por preguntar algo… 

- Como ya te he dicho yo era el encargado de la paz del bar, y como comprenderás a este sitio viene gentuza y drogatas de todo tipo por lo que el Jefe me la dio para “imponer” un poco más a los clientes.- dijo convincentemente. 

-¿El Jef…- no me dejó terminar. 

-No tienes que preocuparte por él, yo mismo he empujado sus restos descuartizados hasta esa esquina, era un tipo que controlaba varios garitos de la Región, y este era el de este pueblo- describió aún más convincente que antes cuando de repente salió de la cocina la mujer con tres platos de sopa en la bandeja, los colocó en la mesa, y levantó una de las sillas tumbadas en el suelo para colocarla junto a las otras… nos disponíamos a comer, tenía más hambre que un perro callejero. 

-Por cierto, ¿como os llamáis?- pregunté mientras me acomodaba en la mesa. 

-Oh si, yo soy Robert y mi madre es Samanta.- Dijo con media sonrisa en la boca. 

-Encantado, yo soy Yon- respondí con la otra media sonrisa ya que por fin me encontraba a salvo y con gente de confianza, en un ambiente familiar…. tan familiar que enseguida recordé a mi familia y pensé que ya había perdido demasiado tiempo, quizás todavía necesitaran mi ayuda, pero ahora no, solo quería 15 minutos, comer tranquilamente, hablar, después llegaría el momento de volver a entrar en acción. 

CONTINUARÁ

viernes, 6 de julio de 2012

Invasión Z (Capítulo 5)

Era una mujer de unos treinta y pocos años, pese a vivir en un pueblo pequeño no la había visto en mi vida, estaba en el suelo, boca abajo, justo como había caído, pataleaba lentamente e intentaba avanzar arrastrándose con los brazos, pero no se movía ni un centímetro, no había que ser Einstein para saber que se había roto varios huesos en la caída, de repente, cuando me agachaba para intentar ayudarla… 

…………..plaaaaackkk…………..


….. un tipo había caído literalmente de cabeza desde la misma ventana, y sin que me diera tiempo a analizar la situación, dos más cayeron justo encima, mientras que el primero había sido decapitado como consecuencia del impacto, los otros dos se levantaron como si nada…. no sabía si disparar, echar a correr o las dos cosas, en todas las películas que había visto había diferentes tipos de “zombies”, algunos esprintaban, otros eran realmente lentos….. pero que coño estaba pensando, eso es ficción, como no reaccione comprobaré con mis propias carnes lo que son capaces de hacer… 

Desenfundé la pistola, dí dos pasos hacia atrás mientras apuntaba al que más cerca estaba, un chico de unos 15 años, el otro bicho era una mujer de unos 50, se acercan…. 

….-una buena noticia, parece que no corren, se desplazan rápido pero sin llegar a correr.- pienso. 

….miro de reojo a la mujer que sigue intentando desplazarse sin éxito, me quedan dos balas, “ellos” son dos, ¿vale la pena malgastar las balas para intentar salvar a alguien que ya de por si está casi muerta, o es mejor guardar provisiones para cuando sean realmente necesarias?, duda existencial al canto, la moral intentaba tomar el control de mi cuerpo pero mi instinto de supervivencia venció, y mientras corría calle abajo podía escuchar el desgarro de la carne, y los gritos lastimeros de la mujer. 

Siempre sin mirar atrás, seguía avanzando, esta vez con menos cuidado y sin prestar tanta atención a mis pisadas, a los gritos, a las sirenas y a las puertas de las casas, mientras intentaba convencerme a mí mismo de que lo que antes conocíamos como moral ahora ya no valía para nada, esto se regía por nuevas reglas donde el más fuerte, inteligente y precavido sobrevive…. 

………-para qué mierda iba a gastar las balas, si aunque hubiera matado a esos dos, ella moriría igualmente, no va a venir ninguna ambulancia a por ella- me repetía una y otra vez, intentando convencerme aunque sabía que esa escena quedaría grabada en mi memoria el resto de mi vida…… 

Seguía avanzando hacia el interior del pueblo, los ruidos y gritos cada vez eran más escandalosos… prioridades, lo primero era llegar a casa, así que mejor dar un rodeo que pasar por donde estaba toda la trifulca, giré por la calle de la izquierda y consideré suficiente rodear 2 manzanas de edificios, al entrar en la calle se me vinieron a la mente antiguos recuerdos…… 

……… -cuantas veces había pasado por aquí con los amigos del barrio tocando los timbres de los vecinos-……. Pensaba mientras recomponía con mi mente aquellos momentos, es increíble la de tonterías que se te vienen a la mente en momentos de alta tensión, cuando de repente, de una de las casas se escuchó un gruñido, 

-mierda, desde que huí de aquel edificio he tenido poco cuidado, he hecho lo que en un principio dije que no debía hacer, avanzar a lo loco,- Recapitulaba mientras me lamentaba… 

Ahora es cuando escuchaba mis propios pasos y las esposas que llevaba en el cinturón chocar con ellas mismas una y otra vez, en seguida paré, pero ya era tarde, de la casa salieron dos ‘tíos, capullos, zombies’…. no sabía como llamarlos pero ya habría tiempo de pararse a pensar en nombrecitos, ahora no tocaba otra cosa que aceptar el error cometido y volver a correr. 

Cuanto más avanzaba, superando casas, más ‘caníbales’ se unían a la persecución, no me recreé en contarlos, pero si que de vez en cuando miraba hacía atrás para comprobar si los alejaba y sabía que ya iban más de diez… llegué hasta la puerta del ‘Bar de copas Capitel’, que está justo a una manzana de mi casa, me incliné con las manos en las rodillas y me quité el capuchón, no podía más, estaba sudando como un gorrino pese al frío y el viento que hacía, eran las 4 de la tarde, llevaba desde las 7 de la mañana levantado, sin comer, y encima había estado haciendo ejercicio a primera hora… 

-su puta madre-, pensaba sin referirme a nadie en concreto. 

………..se me salía el corazón por la boca y el tendón parecía que iba a estallar, hacía más de un año que no corría de esta forma y lógicamente aún no estaba preparado, cuando de repente, escuché gruñidos cercanos que provenían de la calle siguiente, la que llevaba hasta mi casa, tenía que hacer un pequeño esfuerzo, me acerqué sigilosamente apoyado en la pared para ver que es lo que había a la vuelta de la esquina, eché un vistazo estirando el cuello…. 

-!!Me cago en la puta!!- susurré mientras lo gritaba por dentro.- 

La calle estaba completamente llena de ‘zombies’ y avanzaban hacía mi posición… sin más tiempo que perder, me di la vuelta por donde había venido, y a lo lejos de la calle se acercaban los ya más de veinte de mis antiguos perseguidores… dos balas en la pistola, una porra y unas esposas… solo dos caminos, los dos están sellados, podría acabar con los dos primeros, incluso con suerte con el tercero y el cuarto a base de golpes de porra, pero eran demasiados y yo no estaba para ningún esfuerzo más, solo quedaba una opción, el bar. 



En otras circunstancias no entraría ahí por nada del mundo, ni siquiera antes de que saltara todo esto por los aires. Era el típico antro de mala muerte, oscuro, de esos subterráneos, que nada más entrar por la puerta hay que bajar largas y profundas escaleras, por todos era sabido que ahí se reunía lo peor del pueblo… pero no estaba ahora para caprichos, así que abrí la puerta, la oscuridad que acompañaba las escaleras era extrema, desenfundé la pistola, entré y cerré el cerrojo por dentro, más tarde caí en que si estuviera cerrado antes ya estaría muerto… La oscuridad era absoluta, el silencio preocupante, cada escalón que bajaba suponía acercarme un poco más a lo desconocido y a una posible muerte, ¿pero que iba a hacer, sentarme ahí a esperar morir de hambre?, 
los tipos de fuera empezaron a aporrear la puerta, ya no había vuelta atrás, solo quedaba huir hacia delante………. 


CONTINUARÁ

martes, 3 de julio de 2012

Invasión Z (Capítulo 4)

Me quedé varios minutos en la misma posición, siempre me había preguntado que se sentiría al matar a alguien, en ese momento lo estaba probando, la adrenalina la tenía por las nubes, era una sensación parecida a cuando marcaba un gol o me montaba en los parques de atracciones, pero solo era parecida, ya que tenía enfrente de mi un policía con la cabeza destrozada mientras la circunferencia de sangre cada vez se hacía más amplia. 

Lentamente quité el pie de encima de su pecho y me senté en la acera, no era momento de hacerme preguntas, llorar y arrepentirme, tenía que pensar en el siguiente paso, había leído y visto casi todas las historias de zombies y catástrofes pero ahora no parecía recordar nada de ellas, intentaba calmarme mientras acompasaba la respiración, pero las sirenas de la policía y los gritos de la gente que venían del interior del pueblo retumbaban por las calles… 

Inmediatamente se me vino a la mente la imagen de mi madre, era suficiente razón para reaccionar, así que me levanté de un salto, respiré profundo y empecé a ponerme objetivos, el primero era mirar alrededor para asegurarme que no tenía a ninguno de esos seres cerca de mi, lo segundo revisar la pistola, aún me quedaban dos balas, necesitaba un sitio donde ponerla ya que no quería tomar el riesgo de que se me disparara o se me cayera llevándola en el pantalón, así que lo vi claro, cogí el cinturón del policía, y aproveché para revisar el resto de su cuerpo por si tenía algo que me hiciera falta, las botas de cuero eran mucho mejor opción que las playeras que yo llevaba, lamentablemente no portaba consigo más cargadores para la pistola, pero si que me hice con la porra y las esposas………….. 

………Me observaba a mí mismo mientras creía que ya había reunido la indumentaria adecuada para intentar llegar a casa: 


-Pantalón de chandal largo 
-Botas de cuero negras por encima del pantalón. 
-Cinturón con pistola, porra y esposas 
-Sudadera con capucha




No era ni parecido a una armadura pero me sentía más seguro con todo el cuerpo cubierto, tampoco era un armamento, pero ya era más que la gente que iría con las manos vacías y, que diablos, todavía estaba sano, no podía empezar a quejarme. Aun así, iba a ir más protegido en un coche que andando, aparte de que avanzaría más rápido, así que pensé en el coche patrulla del policía, pero no se veía ni rastro por los alrededores, aunque tampoco estaba su compañero, por lo que es probable que hubiera huido del lugar con el coche. Tocaba partir andando. 

No podía ir en plan Rambo por el medio de la calle con dos balas y una porra por lo que tenía que optar por ser sigiloso, así que intentaba no hacer ni un solo ruido, caminaba lentamente siempre con la espalda en contacto con las paredes de las casas, la mayoría estaban abiertas y no había coches aparcados en la zona, pensé que habrían huido pero eso no me impidió que fuera mirando hacia atrás cada diez segundos, se me venía la imagen del tipo mordiendo en el cuello al policía e inmediatamente saqué la pistola, así se avanzaba más fácil, seguía caminando lentamente, con todos los sentidos a full, controlando cada paso, cada vez que pasaba por delante de una puerta me quedaba apuntando varios segundos, para inmediatamente después, seguir mi camino. 



Al cruzar la calle, en el siguiente bloque de pisos, los gritos se escuchaban más cercanos, eran claramente de una mujer que se desgarraba la garganta pidiendo ayuda……. mierda, cualquiera de mi familia podría estar en la misma situación ahora mismo o peor........ pero tengo que ayudarla, me acerco trotando lentamente y apuntando hacía el lugar del que proceden los gritos, vienen de uno de los pisos superiores de el edificio, mientras me aseguro que la zona alrededor mía está despejada, me alejo para intentar averiguar de que ventana proceden los gritos…. 

-¡!Eh!! ¿Dónde estás?- De repente dejó de gritar, ahora solo se oían los golpeos en una puerta. El silencio dejó paso a un llanto desconsolado, posiblemente había estado tanto tiempo pidiendo ayuda, que ya lo veía todo perdido…. 

-Soco oo oo rroo, ayúdame por favor- me respondió segundos después entre lloros. 

-Tranquilízate, voy a ayudarte, solo dime en que piso te encuentras.- le decía intentando encontrar el tono justo de mi voz en el que pudiera comunicarme con ella y a la vez no atrajera la atención de una de esas cosas… 

-En la cuarta planta pero no puedo salir, están por todo el edificio, me metí corriendo en casa pero no pude cerrar la puerta y algunos entraron, me encerré en mi habitación…………-, dijo apurada. 

-¿no tienes otra salida?– dije sabiendo que desde esa altura no podía saltar por la ventana. 

-¡No puedo separarme de la puerta, están intentando entrar y no tengo pestillo, no se cuanto podré aguantar, tienes que ayudarme!- respondió resignada..... 

Desde luego esto era un marrón, pero tenía que hacer algo, no podía dejarla así, me asomé a la puerta del edificio, estaba cerrada y era una puerta grande de hierro, no la iba a tumbar de una patada. 

-¡La puerta de los pisos está cerrada!- Le grité. 

Tras unos segundos me respondió: -Vale, tengo la llave, voy a tirar el llavero por la ventana.- 

-Vale- Respondí segundos antes de ver salir volando el llavero por la ventana. 

No había tiempo que perder, cogí un llavero donde había hasta 6 llaves, empecé a probar con cada una, cuando de repente.................... 

.............. trooooooocckk...............



.....................algo choco desde dentro de la puerta, me alejé un metro, estaban aporreando la puerta desde dentro, pero nadie hablaba……. 

……………….mal asunto………….



………me acerque agachado y mientras que con una mano apuntaba hacia la puerta, con la otra utilizaba la porra para abrir la rejilla del buzón de la puerta, no necesité mucho tiempo para saber que allí había más de 5 personas… bueno, personas no, era evidente que ya no lo eran, no iba a entrar ahí con 2 balas en la pistola, no solo no la salvaría a ella sino que yo también moriría. Me alejé, volví a mirar a la ventana. 

-¡Eh!, ¿estás ahí?, ¿has entrado?- preguntaba confiando en que ya estuviera camino de llegar a su puerta. 

Yo permanecí callado, ¿como se le dice a alguien que va a morir, que no puedes ayudarle?, encima después de haberle creado la esperanza..... pero no tuve más remedio que armarme de valor y contárselo: -No puedo subir, hay un grupo de ellos en la entrada, ¿puedes aguantar?- 

………………………………………….



…….....silencio, no recibía respuesta, me la imaginaba con los ojos cerrados y resignada, tanta lucha no le había servido para nada, cuando de repente una mujer salta desde la ventana de la cuarta planta, sin más, sin efectos especiales, en dos segundos se había estrellado a dos metros de mi en la calzada, cayó de frente, con las manos y las piernas por delante, yo estaba completamente paralizado, estaba viva, agonizaba, gritaba y lloraba pero aún había otra sorpresa más, no sería la única que saldría por la ventana…… 


CONTINUARÁ

miércoles, 27 de junio de 2012

Invasión Z (Capítulo 3)

Estaba acostado, cabeza doblada, el corazón se me salía por la boca, las respiraciones eran tan fuertes y descontroladas que cada vez que aspiraba tragaba tierra, el policía me presionaba con su rodilla en mi espalda y con la pistola en la sien, ya no intentaba escaparme, era el final, esto no es una película donde aparece el héroe en el último momento, mi cerebro intentaba anticiparse al sonido del disparo, pero de repente…… 

……..!aaarrrhg!..........


………… escuché un grito al mismo tiempo que dejaba de notar la presión de la rodilla y la pistola, sin terminar de fiarme levanté tímidamente la mirada para saber que estaba pasando, cuando para mi sorpresa me encontré al policía luchando para quitarse a un tipo que se le había echado encima por la espalda, me levanté rápidamente mientras me alejaba viendo como aquel tipo se jugaba la vida por mi, iba a resultar que en realidad si que existían los héroes, pero vi que desde el lugar donde estaban luchando salía una hilera de sangre que llegaba hasta un gran charco………. 

……… ¡Mierda!...........


…………..¿como no me dí cuenta antes?, era el tipo al que había disparado antes, juraría que con esos disparos a bocajarro que recibió no podría levantarse nadie ni en la ficción, pero ahí estaba el hombre luchando, cuando de repente el policía me ve y me grita: 

-¡Ayúdame mierda!, ¿no ves que me está atacando?- 

-Si, ¿verdad?, has estado a punto de matarme y ahora quieres que yo te ayude ti, que te jodan pitufo de mierda.- (pitufo es como en España insultamos a los polis). Respondí de forma burlona... 

-¿No entiendes nada verdad?- Insistía mientras seguía forcejeando. 

El policía consiguió liberar sus brazos, y levantando la pistola por el exterior de su cuello, disparó en la cabeza del tipo que tenía encima, tiró el cuerpo hacía atrás y con la mano se cubrió el cuello mientras se lamentaba, -¿serían los remordimientos por haberlo matado o el dolor de la herida?- pensé yo mientras me retrasaba de espaldas lentamente intentando no hacer ruido, aunque resultaba absurdo porque lo tenía justo delante y me grita entre lamentos: 

-¿entonces a ti te han mordido o no? Me pregunta sin importarle mucho mi respuesta. 

-No, te lo juro, mira, es solo un corte- Le digo mientras me limpio con la manga de la sudadera la sangre que se había esparcido por el brazo. 

El tipo, siempre con una mano en el cuello, no para de llorar y patear el cuerpo del tipo, ya con media cabeza, mientras se maldice a sí mismo, de reojo mira como limpio mi herida hasta que por fin se da cuenta de que no es un mordisco. 

-¿No sabes nada de lo que ha ocurrido verdad?- Me pregunta de nuevo 

-¿El que, lo de este tipo?, tranquilo, diré que lo hiciste en defensa prop….- respondo enseguida intentando convencerlo con las manos y los ojos. 

-¡No!, esto me importa una mierda,- exclama sin dejarme terminar -¿no has visto al tipo? Quería comerme, esta mañana se ha declarado la alerta roja en todo el país, se han alertado cientos de casos de canibalismo por toda España.- 

-Pero que coño dices, ¿me estás diciendo que hay zombies de verdad? claro, y al que muerden lo convierten en uno de ellos, vete a intentar engañar a otro.- respondo con media sonrisa. 

No parece escucharme cuando se quita la mano del cuello y empieza a salirle sangre a borbotones mientras pierde el equilibrio, se tambalea, parece que va a caerse en cualquier momento, cae hacía atrás y llego justo a tiempo para poner cogerle de la nuca y evitar que se golpee con la cabeza en el suelo. 

-Vamos tío, aguanta, ¿que hago, llamo a una ambulancia?, mierda, no tengo el móvil, dime lo que tengo que hacer, eh, no cierres los ojos, aguanta.- Le digo nervioso sin saber que hacer. 

-Dis….. disparamé a la cabe…. za , hazlo, n… no qui…ero ser u…. uno de ellos.- dice con gran dificultad mientras sangra por la boca, el tipo no tiene fuerza ni para levantar la mano y dispararse a sí mismo, se está desangrando, el charco cada vez es más grande y se junta con el del otro tipo…. Sufre, rabia de dolor, pero parece que no es solo por la herida del cuello, me mira como si quisiera decirme algo pero no puede, hasta que en un momento deja de moverse, sus ojos ahora parecen mirar al vacío, con una de mis manos apoyo su cabeza suavemente en el suelo, mientras que con la otra intento tomar las pulsaciones en el lado del cuello que aun le queda entero, nada, estoy tan nervioso que soy incapaz de saber si son sus pulsaciones o las mías, así que apoyo mi cabeza en su pecho para oír si respira, se acabó, el tipo estaba muerto. 

Sin más dilación, cojo su pistola mientras con la otra mano le cierro los ojos, saco el cargador no sin problemas, quedan 3 balas, lo vuelvo a meter, me aseguro que el seguro no está puesto, cargo el arma y le apunto, pero entonces pienso que una cosa es que estuviera muerto por un mordisco y otra es que fuera a convertirse en zombie o en lo que fuera, tenía que asegurarme, así que le pongo sus propias esposas cruzando sus brazos por delante, apoyo mi pie derecho en su pecho y le apunto fijamente a la cabeza esperando que vuelva a moverse………. 

…………… pasan los minutos, me estoy poniendo nervioso, es posible que todo la alerta roja fuera mentira, encima va a pasar alguien y me va a acusar de haber asesinado a estos dos tíos, pero no sé porqué sigo confiando en el policía, hace frío, me bajo las mangas sin dejar de apuntarlo ni de mirarlo, tengo que usar la boca para bajar la de la mano libre, y me vuelvo a poner la capucha……… 


……………. son ya 10 minutos los que lleva sin moverse, estoy recordando todo lo que me ha pasado en apenas media hora, nada parecía lógico pero la verdad es que seguían escuchándose sirenas y gritos a lo lejos, que el tipo le había mordido al policía y que no había pasado absolutamente nadie por el lugar desde que llegué. 

De repente, sin más, el poli abrió los ojos, me quedé paralizado, el tipo levantó la cabeza intentando morderme en la pierna que tenía sobre su pecho y no tuve más remedio que armarme de valor, o de miedo, o de las dos cosas y apretar el gatillo. 

BANG!!



CONTINUARÁ

Invasión Z (Capítulo 2)



Desperté ante el fuerte viento frío que me golpeaba, miré el reloj y marcaba la 1:30, era momento de volver, ya que para llegar a casa andando solía tardar media hora, tranquilamente me quité la ropa corta de deporte que llevaba y la escondí debajo de los libros mientras me ponía la ropa larga, cerré la mochila, me la puse en la espalda y me dispuse a volver a casa, cuando iba a medio camino observé a lo lejos un coche que venía levantando mucha polvareda a su paso........ 

............ por un camino secundario, estrecho, de tierra, que estaba rodeado por grandes hileras de huertos y plantaciones aislados por vallas de alrededor de dos metros, donde posiblemente la velocidad permitida fuera de 20 km/h, el coche venía como poco a 80 km/h........ 

Mientras tarareaba una de las canciones, esperaba que aminorara la marcha, pero cada segundo que pasaba el coche iba incluso más deprisa, levanté los dos brazos haciendo señales por si no me había visto ya que no cabíamos los dos, un segundo me bastó para darme cuenta de que no iba a parar y tan rápido como pude salte hacía mi derecha agarrándome a la valla mientras el coche pasaba rozándome, no llegué a ver con claridad quien era el conductor pero eso no me frenó para nombrar a su familia, madre y difuntos entre mis reiterados insultos



El salto había hecho que los auriculares se me salieran de los oídos y me había arrancado la mochila de las asas, es decir, me quedé con las asas puestas mientras la mochila se quedó enganchada en el coche......... 

                             ...............!perfecto!, donde llevaba la ropa, las zapatillas de correr, el móvil, la cartera....... 

                                           ....................a medida que se alejaba aquel coche con su ruido estruendoso y me quedaba con su matrícula, empecé a oír sirenas de ambulancia y policía que provenían desde el lado opuesto, ¡diablos!, se escuchaban gritos entre medias de las sirenas, ¿que podría estar pasando?, esto es un pueblo donde lo más raro que pasa es que un vecino esté molestando a otro con una obra... 

Mi curiosidad y extrañeza me hizo salir corriendo hacia el pueblo, aunque cojeando, con el salto hacia la valla me había hecho daño en el tendón...... "lo asumí" entre más insultos como un contratiempo en un mal momento y seguí acercándome mientras los gritos se hacían más evidentes, pero había algo en el ambiente que no era normal, el cielo estaba nublado, el viento soplaba a favor de donde me dirigía pero sin embargo, una gran bandada de aves volaba en dirección contraria, hacia el bosque. 5 minutos después llegué a la carretera principal, donde no pasaba ni un solo coche, cuando es una carretera muy transitada, pensé que los bomberos o la policía habrían cortado la carretera más abajo por algún accidente o incendio, no le dí más importancia y seguí mi camino. 

Nada más entrar al pueblo, doblo una esquina y me encuentro a un policía apuntando directamente a un tipo, ¡coño!, en mi vida había visto una situación igual, esto no son las calles de Chicaco o Boston donde cada 5 minutos un policía le pone la rodilla en la cabeza a alguien, de repente, el tipo apuntado avanza hacia el policía y para mi sorpresa le dispara hasta tres veces haciéndole caer como un plomo hacía atrás, el corazón me late a mil por hora, y tras los 10 segundos de pausa me acerco hacia él gritando: 

-Cabrón, te he visto, estaba desarmado y le has disparado a bocajarro, lo contaré todo.- 

El policía, sin quitar el dedo del gatillo ya que seguía apuntándole, se volvió hacia mí lentamente sin bajar el arma y me apunta directamente a la cabeza, inmediatamente paro de acercarme y levanto las manos mientras pienso: 

–¿seré Gilipollas, como se me ocurre amenazar a un tipo armado que acaba de matar a otro? ¿Solo tendría que dispararme a mí para no tener testigos?- 
El tipo está muy nervioso, está a punto de apretar el gatillo y me grita: 

-No te muevas tío, no des ni un paso más si no quieres que te acribille, ponte de rodillas, muy bien, eso es, ahora las manos sobre la nuca, !acuéstate boca abajo en el suelo!.- 

Le obedezco sin bacilar y en solo 10 segundos estoy probando el suelo mientras le miro de reojo, el tipo se acerca y mientras sigue apuntándome me mira todo el cuerpo y me dice que me de la vuelta, no tardo ni 3 segundos, mientras le digo que se tranquilice, que no he visto una mierda, que no voy a decir nada, pero el tío de repente se exalta y dice con voz temblorosa: 

-Lo sabía, a ti también te han mordido, vuelve a ponerte boca abajo y no te muevas.- 

-Que dices tío, a mi no me ha mordido nada.- respondo incrédulo. 

-Como que no, ¿entonces por que coño estás sangrando en la mano?- Replica. 

De repente me miro, y efectivamente, tenía la mano llena de sangre, intento recapitular y me acuerdo de cuando salté a la desesperada a la valla, seguro que me rajé la mano con uno de los alambres............ 

.............!genial!, ¿que más me puede pasar?, hoy es el mejor día de mi vida......... 

Tenía un buen corte que hacía que la sangre me chorreara por el brazo hasta el codo, seguramente con la adrenalina del momento no me había dado cuenta y ahora tenía un buen problema. Intenté persuadirlo mientras me daba la vuelta para volver a enseñarle el corte: 

-Mira tío, no es ningún mordisco, me he hecho un corte en la valla cuando bajaba por el camino y …- 

No me dejó terminar la frase, ya que de una patada me volvió a colocar boca abajo, y me puso la reglamentaria en la cabeza apretando fuerte contra el suelo mientras decía: 

-No me cuentes historias capullo, no eres el primero al que me encuentro, prepárate a morir.- 

Ya no me salían ni súplicas, acababa de ver como abatía a un tipo y tenía asumido que yo era el siguiente, simplemente cerré los ojos y esperé el final…………………. 


CONTINUARÁ

Invasión Z (Capítulo 1)

6:30 de la mañana, un día más vuelve la asquerosa rutina, tengo que madrugar para coger el autobús que me lleva a la universidad a una hora de distancia, soy de una familia humilde y aunque todo el mundo va en coches y motos pagados por sus ricos padres ese no es un problema para mi, el mayor problema es que estoy desmotivado, estoy estudiando una carrera que ya ni siquiera me gusta, pero la matrícula está pagada y no puedo hacerle esto a mis padres que se matan para que yo pueda tener algo a lo que ellos nunca aspiraron. 

Es una sensación extraña, porque ese sentimiento de no defraudar a mis padres actúa en mí como una obligación o un castigo del que no puedo huir, por si fuera poco, no puedo practicar lo que más me gusta en el mundo y lo que llevo haciendo desde que aprendí a andar, jugar al fútbol, justo cuando mejor me iban las cosas y había llegado a un equipo de tercera división, tuve una lesión gravísima, me había roto el tendón de Aquiles en un torneo de verano y al ser externo al campeonato oficial no me lo cubría el seguro de la federación de fútbol. 

Tuve que ser operado por la Seguridad Social, por médicos que no están acostumbrados a este tipo de lesiones, llevaba un año entero con una rehabilitación durísima y ahora empezaba a recobrar toda la capacidad de movimiento, el caso es que estaba faltando a clase varias veces, le pedía a un compañero que me firmara la asistencia mientras yo cada mañana llenaba mi mochila de ropa deportiva y me iba al polideportivo del pueblo para intentar volver a coger la forma, durante la rehabilitación había estado casi 4 meses con la pierna escayolada sin poder moverme, tiempo que aproveché para bucear en el mundo del cómic y del cine, un género por encima de todos me llamó la atención, el de zombies, estaba enganchado, me puse al día en el cómic de “The Walking Dead” , a diferencia de muchos, yo me enganché al papel tras ver la serie, y tras visualizar varias películas había marcado como favoritas en mi videoteca “Zombieland” y “28 días después”



Esa mañana volví a desayunar junto a mi madre, que solía preguntarme que tal me iba, yo respondía que me iba bien al instante, intentando cerrar la conversación, salía por la puerta con mi mochila y me dirigía hacia la parada del autobús ante la atenta mirada de mi madre por la ventana, tenía buen instinto y no se fiaba, supongo que esas cosas se notan… hasta que giraba la esquina, sacaba el mp3, veía pasar el autobús medio escondido en un portal abandonado y hacía camino andando hacía el polideportivo. El establecimiento está apartado a unos 3 kilómetros del pueblo, incrustado en medio del bosque de la comarca, para evitar que algún conocido me reconociera yo siempre me ponía la capucha de la sudaderay echaba por un camino secundario

Una vez llegaba al establecimiento, me cambiaba de ropa y empezaba mi “día de trabajo”, todavía no podía machacarme a hacer ejercicio porque incluso podía ser perjudicial para la rehabilitación, así que solo hacía un poco de carrera continua, abdominales y estiramientos a un ritmo controlado. Aún me quedaba toda la mañana por delante porque tenía que llegar a casa a las 2, así que siempre llevaba en la mochila algunos de mis cómics e incluso el libro de un tipo que fue compañero mío de clase en la infancia, que cosas, yo aquí engañando a todo el mundo y este que era bastante tonto en el colegio ya ha escrito un libro....creo que quería leerlo para constatar que era una mierda, necesitaba que fuera una mierda..... 



......Me acostaba en uno de los bancos que estaban más apartados, sacaba el cómic y siempre con la música puesta me tiraba como 2 o 3 horas respirando el aire limpio del bosque, e incluso llegaba a dormirme, como ocurrió en está ocasión.... 


CONTINUARÁ